Protegernos y salvaguardar la seguridad de pacientes agitados o violentos en consulta, una formación de responsabilidad asistencial.
Desde las Comisiones de Salud Mental y contra la Violencia del Colegio Oficial de Enfermería de Teruel hemos inaugurado la formación en 2026 con una nueva edición del Taller de defensa personal y manejo seguro ante pacientes agitados realizada en colaboración con el Colegio de Médicos de Teruel y el Cuerpo de Policía Nacional de Teruel.
Cuando decidimos retomar esta formación —que ya se había realizado en 2018— estábamos convencidos de que los profesionales sanitarios, enfermeras, médicos y otros profesionales, cuidamos de todos, y en la práctica diaria, a veces, nos enfrentamos a situaciones comprometidas que pueden poner en riesgo nuestra integridad física y también implicar a la seguridad de nuestros pacientes, por lo que esta formación era una necesidad real.
Quizás estuviéramos pidiendo demasiado al plantear un curso con un total de 14 horas divididas en una hora teórica y 13 horas de práctica en la sala de Tatami del Pabellón de “Los Planos” para aprender herramientas reales y sentirse más protegido con técnicas de control e inmovilización, conducción y traslado seguro de pacientes, resolución ante agarres, uso y manejo de útiles, protocolos de reducción de personas violentas, incluyendo casos con alcohol, drogas o trastorno mental…ahí es nada.
Ante la duda de si nos iban a tachar de locos, decidimos incorporar un formulario previo de inscripción preguntando directamente a los futuros alumnos por su experiencia y sus expectativas y los datos confirmaron que no solo era una necesidad real, sino que estaban dispuestos a subsanarla y lo demostraron con una alta participación: recibimos un total de 57 inscritos, entre médicos y enfermeras y antes de iniciar la primera edición el 20 de enero, tuvimos que lanzar una segunda para el 2 de febrero.
Lo más interesante son los motivos de tamaño interés, y en los datos del formulario estaba la respuesta. Descubrimos que el 71,2 % de las personas inscritas (69,2% trabajan en zona urbana y un 30,8% en zona rural, la gran mayoría en el sector de la Salud Mental, Urgencias y Centros de Salud) había tenido que realizar alguna contención mecánica a lo largo de su carrera profesional, el mismo porcentaje había vivido algún tipo de agresión física o verbal en su entorno laboral y el 73,1 % no había realizado nunca un curso de defensa personal aplicado al ámbito sanitario.
Estos datos no hablan de miedo. Hablan de experiencia. Hablan de profesionales comprometidos que, en algún momento de su trayectoria, se han encontrado ante situaciones complejas sin haber recibido herramientas específicas para gestionarlas de forma técnica y segura. Porque es cierto que tenemos una amplia formación teórica sobre enfermedades y formas de curar que ponemos en práctica a diario, pero necesitábamos más.
Contar con la Policía Nacional como formadores especializados en este ámbito nos garantiza intervenciones más seguras y ajustadas a cada contexto para prevenir situaciones de alta vulnerabilidad. Hemos aprendido técnicas para mantener la calma ante una situación estresante y comportarnos con serenidad, a reducir la escalada de situaciones tensas, a zafarnos de agarres imprevisibles y a reconducir pacientes agitados con ayuda del trabajo cooperativo del equipo para proteger la integridad de todas las personas implicadas.
Más allá de las técnicas, hemos construido un espacio de encuentro y cohesión entre diferentes profesionales de un mismo ámbito. Durante las sesiones prácticas, el trabajo cooperativo, el ejercicio y el intercambio de experiencias han conseguido que además de aprender, como compañeros podamos compartir y reforzar equipos.
Las valoraciones recogidas reflejan una experiencia muy positiva y enriquecedora, tanto a nivel formativo como humano. Las participantes destacan el buen ambiente entre compañeros, la posibilidad de compartir dificultades reales del día a día y el fortalecimiento del trabajo en equipo. Subrayan la claridad y cercanía del docente, así como el carácter práctico, ameno y útil del curso, que les ha permitido resolver dudas concretas y adquirir herramientas aplicables a su puesto de trabajo. Muchas coinciden en que han aprendido técnicas eficaces de intervención y contención, adaptadas a la realidad asistencial, y valoran especialmente que este tipo de formación —menos habitual en el ámbito sanitario— les ayuda a proteger al paciente y a sí mismas sin perder de vista el enfoque de cuidado. La satisfacción general es alta, hasta el punto de que varias profesionales lo recomendarían, repetirían la experiencia y consideran positivo extenderlo a sus propios equipos de trabajo.
Y es que 14 horas parecen largas para aguantar un curso en una sala de Tatami pero tan buena ha sido la aceptación, que incluso se ha planteado la posibilidad de realizar unas clases de reciclaje cada cierto tiempo, porque si estás técnicas no se practican, se olvidan.
Desde la Comisión de Salud Mental estamos muy satisfechos con el éxito de esta formación porque nace desde la responsabilidad y busca mejorar nuestra práctica para hacer el cuidado más seguro y más humano. Eso es autocuidado profesional. Y el autocuidado no es egoísmo: es responsabilidad asistencial.
¿Te animarías a aprender con nosotros?
Alba Ferrer Gamero
Enfermera Especialista en Salud Mental, CRP San Juan de Dios
Secretaria de la Comisión de Salud Mental y miembro de la Comisión contra la Violencia del Colegio Oficial de Enfermería de Teruel





