Nuevo Código Ético y Deontológico de Enfermera Española: una actualización imprescindible casi 40 años después

Tayra Velasco, presidenta de la Comisión Deontológica Nacional de Enfermería del Consejo General de Colegios de Enfermería de España (CGE), explica las claves de una reforma que incorpora avances científicos, cambios sociales y nuevos retos como la inteligencia artificial o la salud global.
Tayra Velasco, referente nacional en bioética y presidenta de la Comisión Deontológica Nacional de Enfermería del CGE, lidera uno de los procesos más relevantes para la profesión en las últimas décadas: la renovación del Código Deontológico de la Enfermería Española. Con una sólida trayectoria asistencial, especialmente en cuidados intensivos, y una intensa labor académica, Velasco combina la práctica clínica con la reflexión ética en un momento clave para el sistema sanitario.
En esta breve entrevista, desgrana el alcance de una actualización largamente necesaria, tras casi 40 años sin cambios en el contenido del Código. La nueva propuesta incorpora avances legislativos, científicos y sociales, al tiempo que refuerza el papel de la enfermería en ámbitos complejos como el inicio y el final de la vida, la toma de decisiones clínicas o la salud global. Todo ello con un objetivo claro: garantizar una práctica profesional basada en la excelencia, el respeto y la dignidad.
P. ¿Cuál es el papel de la Comisión Deontológica Nacional de Enfermería hoy en día y cuáles son sus principales objetivos?
Tayra Velasco. El principal papel es actuar como un órgano consultivo y de asesoramiento en todos los problemas derivados de la deontología y la ética profesional en el ámbito de la enfermería.
Dentro de nuestras líneas estratégicas, la principal ha sido la elaboración y renovación del nuevo Código Ético y Deontológico de la Enfermera Española, que, tras casi tres años de intenso trabajo, ya es una realidad para la profesión con su reciente aprobación.
Otra línea clave es la creación de una red nacional de comisiones deontológicas que permita homogeneizar criterios, impulsar su desarrollo en aquellos colegios donde aún no existen y establecer estrategias comunes de divulgación entre las y los colegiadas/os.
También trabajamos en formación, proporcionando herramientas para la instrucción de casos. Contamos con un curso básico de bioética para sensibilizar a colegios sin comisión deontológica y otro avanzado, centrado específicamente en la gestión de casos.
Además, elaboramos recomendaciones. La primera fue sobre el papel de la enfermera en la prestación de ayuda para morir, reclamando mayor visibilidad. También hemos trabajado sobre confidencialidad como responsabilidad profesional y sobre el ejercicio de la objeción de conciencia en la interrupción voluntaria del embarazo.
Por último, organizamos jornadas nacionales como punto de encuentro para debatir y reflexionar sobre la deontología. Ya hemos celebrado dos ediciones con gran participación.
P. ¿Cuáles son los motivos principales para acometer la renovación del Código?
Tayra Velasco. Un código deontológico debe adaptarse a los valores y principios de su época, incorporar avances científicos y recoger la normativa vigente. El actual se elaboró en 1989 y no ha sufrido cambios de contenido desde entonces.
Era imprescindible actualizarlo. Por ejemplo, no incluía la Ley de Autonomía del Paciente de 2002, ni la legislación sobre interrupción voluntaria del embarazo, ni las normativas sobre final de vida o eutanasia.
Además, había que incorporar nuevos retos como las competencias digitales o la inteligencia artificial. El código debe ser dinámico; hemos previsto revisiones cada cinco años. Pero esta revisión profunda, tras casi cuatro décadas, era absolutamente necesaria.
P. ¿Qué mecanismos de participación se han implementado para que represente a toda la profesión?
Tayra Velasco. Desde el inicio buscamos la máxima participación, tanto de profesionales como de la ciudadanía, que son quienes reciben nuestros cuidados.
Se diseñó un sistema que permitiera esa participación activa. Desde la Comisión Nacional se elaboró una plantilla para recoger aportaciones a cada uno de los artículos por parte de los distintos colegios profesionales.
Las comisiones deontológicas de los colegios unificaban en un único documento todas las aportaciones recibidas —de ciudadanía, sociedades científicas, comités de ética, colegiados/as, juntas de gobierno o la propia Comisión— y posteriormente se trasladaban a la Comisión Nacional para su revisión e integración en el borrador final.
P. Cuéntanos algunas de las novedades más importantes del nuevo Código, Tayra.
Tayra Velasco. Uno de los cambios fundamentales es que la relación clínica debe enmarcarse en un modelo deliberativo, ya que sin él es imposible generar un vínculo y una confianza adecuados. Por tanto, se busca evitar el paternalismo.
Se reconoce la importancia del consentimiento informado, del proceso de comunicación y de la historia clínica, un aspecto que hasta ahora no estaba reflejado y que ha generado situaciones de conflictividad y denuncias.
También se incorporan cuestiones relacionadas con el inicio de la vida, como los cuidados prenatales y neonatales, así como el deber de las enfermeras de detectar situaciones de violencia, especialmente de género.
Se incluye el acompañamiento en la interrupción voluntaria del embarazo y la participación en la toma de decisiones en el final de la vida: cuidados paliativos, rechazo al tratamiento, limitación o adecuación de medidas de soporte vital y eutanasia.
Además, se abordan aspectos relacionados con la genética y la reproducción asistida, el papel docente de la enfermería —incluyendo su responsabilidad en la formación de estudiantes— y un capítulo completamente nuevo sobre salud global y medio ambiente.
P. También imparte docencia en bioética. Entendemos que la deontología y los principios de la bioética están relacionados en su trayectoria profesional y académica ¿cómo llega esa relación?
Tayra Velasco. Siempre me han interesado la filosofía y las humanidades, aunque tenía claro que me dedicaría a la enfermería. Fue en cuidados intensivos, donde llevo casi 20 años, donde identifiqué conflictos éticos derivados de los avances tecnológicos que los profesionales no sabían resolver, especialmente en el final de la vida.
Mi tesis doctoral se centró en estas competencias en torno a las últimas voluntades y evidenció una carencia importante en formación. Por eso vi la necesidad de trasladarlo al ámbito académico, para dotar a las futuras generaciones de las herramientas necesarias para abordar la complejidad de la práctica clínica y los valores profesionales.
Es un reto complejo, porque los valores son difíciles de enseñar, pero es fundamental trabajarlos desde los primeros cursos y consolidarlos al final de la formación.
P. ¿Por qué es imprescindible la bioética en la formación enfermera?
Tayra Velasco. Porque hemos pasado de un modelo paternalista a otro en el que las personas quieren tomar decisiones sobre su vida, junto con grandes cambios a nivel tecnológico y científico en el ámbito sanitario. Eso genera conflictos éticos, que son conflictos de valores, y las enfermeras deben saber resolver de la forma más adecuada.
La bioética proporciona herramientas para analizarlos teniendo en cuenta todas las opciones y evitando posiciones extremas, a través del método deliberativo, con el objetivo de preservar el mayor número de valores posible. Aquí también tienen un papel importante los Comités de Ética, donde las enfermeras somos parte imprescindible.
P. ¿Cómo contribuyen la bioética y este nuevo Código Ético y Deontológico recién publicado a mejorar la calidad del cuidado?
Tayra Velasco. Requiere competencias clave como la escucha activa, la ausencia de prejuicios y el valor del diálogo. En la práctica clínica trabajamos con la incertidumbre, por lo que las decisiones deben tomarse de forma conjunta entre profesionales, pacientes y familias.
El objetivo es identificar qué es lo más importante para cada persona y actuar en consecuencia, aportando nuestro criterio profesional y respetando los valores implicados.
P. ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las nuevas generaciones de enfermeras?
Tayra Velasco. Tenemos el compromiso de buscar siempre la excelencia no como un acto puntual, sino como un hábito, por lo que requiere la adhesión a los valores profesionales. Pero no podemos perder de vista lo que nos define como personas: nuestros propios valores. Por eso es imprescindible desarrollar habilidades para gestionar conflictos y emociones, tanto propias como de pacientes y familias.
Solo así podremos ofrecer una atención verdaderamente holística, centrada en la calidad de vida y en el respeto a la dignidad de las personas.
Además de la entrevista con Tayra Velasco, tienes más información en




